Es más fácil “consentir”, por consenso, comodidad, trapisonda, enjuagues, cobardía…
“Asentir” en cambio a la verdad, requiere formación, sacrificio, coherencia y verdad en los actos que emprendemos; esto es bastante difícil.
Si ponemos en una balanza, la justicia, por ejemplo, de las vidas de miles de inocentes masacrados, el platillo se inclinaría al sí del sentido común, elevado al cubo por Amor.
Hoy en día, consiento en ver horrorizada que ni el uno ni el otro existen; a mi alrededor, un viento frío de desesperanza y rencores, se extiende “asintiendo” en la pérdida continua de valores.
Llevan los ojos vendados con la hipocresía ó la ignorancia; por eso golpean y “consienten” esa lacra llamada aborto, que les aporta una falsa felicidad.
Creo que la vida merece algo mejor, un “asentir” en plenitud con la moral, la verdad y la consecuencia de los buenos actos.
No “consintamos” pues, estas razones sin razonar que nos llevan a ser más desgraciados y menos personas.