Son fechas
entrañables, se acerca la Venida del Niño Dios, el aire huele a romero e
incienso; el Milagro del Portal que cambió la faz del mundo reverdece.
Es el momento mágico
que nos hace volver la mirada a los más necesitados, a los sin techo, a los
enfermos y a los niños desfavorecidos.
Los sevillanos lo
saben, trabajan para mitigar en lo posible esta lacra y nos han llamado
ofreciendo su ayuda, silenciosa y desinteresadamente.
Anteayer se reunieron
varias Hermandades del Domingo de Ramos…que en un sencillo acto en el Convento
de San Leandro, nos entregaron un talón que nos servirá para comprar, víveres y
pañales. ¡Qué buena gente tiene la tierra de María Santísima!
Otras Hermandades más
pequeñas, nos regalaron vales para llenar el carro de varias familias. ¡Qué el
Niño Jesús les premie, dándoles esperanzas nuevas!
Me gustaría plasmar
en un dibujo, la cara de todos ellos, sonrisa abierta, manos tendidas a
doquier, sin preguntar ni esperar nada a cambio.
Alguno en confidencia,
me ha dicho hace varias semanas: -“Rosa, dando esta pequeña ayuda, recibo una
alegría especial”. Y es verdad.
Quién más regala,
siempre encuentra una recompensa palpable y una paz diferente, que viene de
Belén con aires de romero
e incienso, a estos hombres de buena voluntad, que piensan, continuamente en el
prójimo. ¡Feliz Navidad!