Abortar a un niño
indefenso es un crimen cobarde, pues no se puede defender, ni siquiera con un
pequeño gritito.
Recordando la
historia nos indignaba como los espartanos “mataban” a los bebés que no podrían
ir a la guerra, si tenían un miembro torcido, u otra falta los tiraban a la
Laguna Estigia.
Los más débiles son
carne de cañón, por egoísmo puro y duro; se disculpan con la frase maldita que
ha calado a medio mundo.
“La interrupción del
embarazo”. Mentira, el embrión con sus células, su cuerpecito, manos y el resto
del cuerpo, se deshace tranquilamente.
No saben que les hará
felices, son chiquillos muy cariñosos y una buena parte de ellos han conseguido
estudios superiores, como el pianista ciego, chino y Down que maravilla los
teatros de medio planeta con sus conciertos, es un crack.
La sensibilidad y la
dulzura de un Down nos apasiona y matar a un inocente es una falta de amor que
nunca se perdonarán.
Son ángeles en la tierra y tienen el sillón preparado en el Cielo, el Creador les espera con los brazos abiertos; ellos lo saben desde el vientre de su madre:
“I am dragonfly”
“I feel other
line”
“When lives in peace”
“News days toghether”
“Thank you”