En Pro-vida, 40 voluntarios, dedican sus horas a atender mujeres salvando miles de vidas inocentes, los niños que quieren y deben nacer.
Es arduo, difícil, y requiere una entrega total, un olvidar los problemas, dejándolos en el bolsillo, y cerrando después con fuerza la cremallera.
Ser tachados de retrógados...Cuando Pro-vida es lo más moderno del entorno, cumpliendo una meta social profunda y veraz; la defensa de las personas y su integración en la sociedad, el respeto a las libertades y la formación a mujeres necesitadas. Todo esto es un heroísmo diario que pasa desapercibido.
No importa, la prueba fehaciente de ello son los 3.021 niños nacidos los últimos 8 años, gracias a ese callado y enorme trabajo.
Sí señor, no somos ángeles aún, pero cuando menos se espere sonarán campanillas de colores y quizá nos regalarán unas pequeñas alas con las que volar eternamente.
Todo es posible ahora que la ciudad duerme y comienza junto al río el embrujo de la Semana Santa. Sevilla es mucha Sevilla y apuesta siempre por la Vida.
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