Mi familia

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martes, 21 de noviembre de 2017

296...Es

Un número especial, con garbo con alegría en estos momentos donde el país, se enreda en controversias, en crispaciones políticas y económicas que podían obviarse. ¿Y cómo dirán ustedes? Muy sencillamente, olvidando la soberbia, ocupándose de los más necesitados, trabajando por hacer algo más felices a quien nada tienen, compartiendo nuestro tiempo con amabilidad que no cuesta.
“Hacer guerra al sofá” de la poltronería y dedicar más horas a las tertulias familiares que enriquecen nuestros valores.
Parece utópico, lo sé, pero hay mucha gente que lo hace, silenciosamente y contribuye así a equilibrar la balanza de las tonterías.
Un claro ejemplo, este año han nacido 296 niños más en Sevilla, como en años anteriores, gracias a un grupo de personas valientes entregadas y sencillas, que tejen ropita, dan charlas a madres desesperanzadas y escuchan sus cuitas quincenalmente ó más si es necesario: esas mujeres requieren una autoestima para sobrevivir sin ser machacadas.
Animo a los sevillanos, a colaborar, con esta y otras muchas labores magníficas de comedores en la Iglesia, particulares, y Hermandades que se desviven diariamente, ayudando sin pedir nada a cambio.
Bancos y Cajas, Banco de Alimentos, amigos todos, que tienden la mano y han hecho posible, salvar con alegría, y recio trabajo a 296 bebés, sus madres agradecidas y las familias que les rodean, de toda raza y color, en un espacio reducido, sin separatismos  ni crispaciones, el pequeño piso, de Pro-Vida, donde hacemos Patria a diario, por amor al prójimo.

viernes, 7 de abril de 2017

Sevilla debe saber

Sevilla grande y señora, celebra ahora la Cuaresma, preparación de la Semana Santa y Resurrección.
Famosa en el mundo entero por sus procesiones, maravillosas imágenes de imagineros célebres, y bordadores, reúne los artistas y artesanos en un encaje de plata, flores y cirios envueltos en olor de azahar.
Lo verdaderamente importante está detrás, es la callada labor social de estas Hermandades, el resto del año: los comedores gratuitos, la atención a discapacitados, asistencia de ancianos y desvalidos, el respeto a la ley natural de la Vida, primero de ellos.
A todos y todos nos ayudan a ser mejores, regalan su tiempo, dinero y esfuerzo para hacer felices a los demás, saben amar al prójimo.
Con el lema de “A Dios…por el Amor”, estos hombres de fe coherentes, hacen sin presunción las palabras de Jesús en el Evangelio “lo que hiciérais con un Niño, conmigo lo hacéis”.
Por eso, bajo los palios, de costaleros ó penitentes, van alegres, sabiendo bailar a la Virgen ó el Cristo, al son de esa paz que rezuman las buenas obras y la generosidad que hace de la caridad diaria, virtud de Amor en los hechos más cotidianos.
Muchas gracias.

miércoles, 8 de febrero de 2017

Somos Pro-Vida

Vuelvo a repetirlo, somos Pro-Vida hasta la médula, e intentamos inculcar esos valores morales a mucha gente; exponiéndoles la verdad y la belleza de ser madres, a pesar del panorama gris que nos rodea.
Aparte del trabajo serio y constante de los voluntarios, esta semana se han impartido charlas de formación divulgativa: El domingo día 5 en la Parroquia de San Sebastián y dos más los días 7 y 10 en la sede de Pro-Vida. Todas ellas, con una hora de duración aproximadamente e interesantes preguntas por parte del público asistente. Ayer, el Colegio Highland y pasado mañana el de Tabladilla, vienen a nosotros con una buena actitud, ganas de servir a otros y regalo de su tiempo que es una de las cosas que más cuesta. Todo esto nos hace tener una nueva esperanza en los jóvenes de corazón amplio que encandilan sus miradas en esta bonita labor y en las ropitas de los bebés entendiendo el cariño y las ansias de ternura y maternidad.
Dicen venir a  aprender, y somos nosotros los enseñados por su sana juventud y la alegría que brilla en sus ojos, reafirmándonos en la labor futura de Pro-Vida que seguirá siendo eso: una cultura de Amor a los cientos de niños que vendrán.

jueves, 2 de febrero de 2017

Un novio frecuentable

Es el que te entusiasma, encandila, enloquece una corta temporada, nunca demasiado larga, porque “el amor se acaba” y ya no somos cómplices. Luego llega un segundo, de características similares, más alto, guapo y sexy que el anterior, comparando desde la cercanía se elige éste último, no faltaría más, la vida es corta y hay que vivirla a tope.
El desencanto es mayor, en breve tiempo, no cumple mis expectativas, no es lo que pregonaba, me proponía un compromiso serio, a largo plazo. ¡Qué barbaridad! Hoy en día, sin libertad, atada a una persona que no sé si pasado mañana me hastiará, es inconcebible y anticuado.
Frecuentaré otros lugares, pondré tierra por medio y allí conoceré al hombre de mis sueños. Y vuelta a empezar el juego de las apetencias insulsas, vacías y sin responsabilidad, las reflejadas en “papier couche” revistil que tanto venden.
Con suerte, podré salir contando mis pensamientos en algún programa televisivo “ad hoc” y seré al menos condesa del pueblo, ¡menudo negocio!
¿Qué ropa deberé elegir? La más cara, de marca, y con destellos nuevos, debo resaltar mi figura, la imagen del yo que refleja mi espejito mágico escondido.
Esa lámina gris, a la que me asomo a diario, pidiéndole consejo, claro como no responde, voy a mi libre albedrío, frecuentando novios que tanto me enloquecen, entusiasman y encandilan, sin enterarme que dejo el corazón a jirones y que el tiempo corre inexorable, y seré cada día, más adusta y huera, más exigente e incomprendida, en resumen, más sola entre los que me rodean.
Entonces entenderé que mi existencia ha sido siempre egoísta, que la felicidad que ansiaba estaba dentro esperándome.
Dejaré de buscar ese hombre ideal que no existe, esas apetencias frívolas que nunca llenan, así sola ante la verdad, empezará a construir una vida nueva que me hará ser más mujer y más libre.

jueves, 19 de enero de 2017

Pesadilla inesperada

Me despierto temprano, intento no hacer ruido, pues todos en casa duermen, enciendo el ordenador y me encuentro un correo con foto impresa.
Ahí comienza mi pesadilla; una mujer rubia de ojos claros asevera en líneas negras:
- “Los bebés en el vientre no tienen derechos constitucionales”. No, horror.
- “Una mujer debería tener el derecho de abortar, incluso horas antes del nacimiento”. ¡Estupor, espanto!
En esos momentos, me lavo los ojos, creyendo no leer bien, pues no cabe la opción de tanta maldad, ni odio a las cosas maravillosas que nos rodean.
Primero ataca cobardemente a los bebés, que sabe son seres vivos, y que luego meses después abrazará en público, reconociendo que tienen una vida por delante que ampara la ley natural, sabia, hecha por la Providencia. Como el aire que respiramos a diario, y que prima sobre cualquier Constitución, hecha por hombre, a su libre albedrío y que casualmente han sido bebés antes de promulgarlas.
Una segunda opción que pregona, “abortar horas antes del nacimiento” es decir matar fríamente a un ser indefenso, crimen abominable y cobarde, que la propia fémina sufrirá al practicarlo obnubilada por su carga anímica y la sociedad que la empuja a ello; se arrepentirá a lo largo de su vida, con depresiones continuas, en su malhadada conciencia, está comprobado.
Un cristiano de verdad, si es consecuente, lo sabe, ejemplo cercano, un cura argentino llamado Bergoglio, criado entre favelas por Amor, trabajando más de cuarenta años por la misma razón, nos da ejemplo de humildad y sencillez, visitando en las periferias a pobres, delincuentes y desheredados de la fortuna; les abraza y visita con cariño, me refiero al Papa Francisco, reflejo de un buen cristiano.
Si usted señora mía, tiene la cabeza sobre los hombros, conocerá que estas leyes naturales existen, son inmutables. Lo quiera usted ó no, “todos los días sale el sol y se pone sin su permiso”, “todas las noches las estrellas, en su lugar visten su traje dorado de etiqueta y nos recuerdan desde ahí arriba que todo es Providencia”.
Le aconsejo a usted un paseo por la Naturaleza, un contar los innumerables verdes de los árboles y follajes, como hacía nuestro insigne Juan Ramón Jiménez; un comenzar a andar por otros caminos de paz y concordia, convirtiendo al mundo que ahora no ve con claridad en lo que es realmente, bello, donde se puede y debe dejar vivir a los demás, con respeto y cariño.
Ahora, de madrugada, cuando amanece y una tímida luz asoma por los cristales, comienzo mis trabajos con alegría; y doy gracias al Cielo, a mis padres y familia por la formación humana y espiritual que me inculcaron, que recibí de prestado.
Las pesadillas inesperadas, quedan atrás, en una mala noche que ya pasó. Hay mucho que construir y la Vida, señora… Siempre vale la pena.

lunes, 9 de enero de 2017

Mañana de Reyes

Empieza el día, es muy temprano, aún no ha amanecido y la casa permanece dormida: pero el aire es distinto, se nota como un vientecillo fresco en el ambiente. Trae aromas del desierto, canela, y albahaca, arena y tintineo en las cinchas de los camellos que jadean con su carga, ésa que llenará los ojos maravillados de todos los niños de corazón puro.
A nuestro alrededor los ángeles se apresuran ayudando, ahora unas palabras de aliento a los Reyes Magos, ó un pequeño empujón a los pajes que embalan los últimos presentes. Mientras el mundo de los mayores, indiferente, sigue hablando de política, afanándose en llegar los primeros al puesto más alto; tanto que a veces parecen llevar una coraza puesta que les aisla de la ilusión.
Trabajan mucho, es verdad, y hacen cosas necesarias, también, pero no pueden saborear esa fantasía dorada que envuelve la Navidad fría y dulce.
Creo que me dará tiempo esta madrugada aún, a mandar un mensaje urgente a Melchor ó Gaspar ó quizás Baltasar, pidiendo ciento y una gafas de cristal amielado que les “hagan ver, la vida de otra manera”, con asombro de niños pequeños, sin malicia, con Amor desinteresado, con capacidad de sonreír ayudando a todo el que lo necesite.
En resumen, cambiando en un plis plas ese mundo triste que fabricamos los mayores pues hemos perdido la alegría en el camino de la vida acelerada.
Señores Reyes Magos, traigannos en grandes sacos el polvo de la ilusión, mezclado con virutas de buena voluntad, que nos enseñen así, que tenemos todos los dones prestados para ser más felices y mejores; eso sí, debemos usar las antiparras mágicas y amieladas, haciéndonos niños, de grandes ojos que miran asombrados la Cabalgata de Oriente; Esperando desde los hogares, sintiendo el olor a canela y albahaca y, el vientecillo fresco, oyendo pisadas de los camellos, que barrerán con su arena, la indiferencia, y el desamor.

Empieza a clarear, amanece, una mágica mañana de Reyes.